Coloca pies firmes, descruza piernas y dirige la mirada a un punto estable. Realiza dos suspiros fisiológicos, luego tres ciclos 4-6. Suelta hombros al exhalar, sonríe suave para aflojar mejillas. Entra a la llamada con voz templada y respuesta lenta, priorizando claridad sobre prisa.
Acostado de lado, apoya una mano en el abdomen y otra en el pecho. Inhala discreta por nariz y exhala como si apagaras una vela distante, hasta sentir bostezo. Repite dos minutos, luego escribe tres preocupaciones y la próxima acción mínima; tu cerebro descansa sabiendo que existe plan.
Detente donde sea seguro, nota la sensación de plantas en el suelo y el contacto del respaldo. Exhala más largo que lo que inhalas por cinco ciclos, nombrando mentalmente objetos alrededor. Este anclaje sensorial reduce adrenalina sobrante y devuelve perspectiva para decidir próximo paso responsable.
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